El PAN (Partido Acción Nacional) vuelve a las campañas de odio en el país decapitado
El PAN y el odio
Habría que releer a Spinoza en estos días cuando nos empapa la sangre. Y a través de una voluntad atenta de entendimiento recordar cómo este país, México, se fracturó gracias a la suciedad con que el Partido Acción Nacional (PAN) nos llevó a la guerra civil latente.
Cómo a través de los mensajes de odio y una mercadotecnia donde la falacia imperó, los mexicanos devenimos en enemigos de un día al otro.
La democracia tiene chancros, se pudre, falla y fenece. Con mi pasaporte en mano me siento alegre al arrojar a la chimenea mi credencial de elector.
La democracia en la carencia de personas es caldo de cultivo de infiernos múltiples. De pesadilla que se hunde en sí misma para dejar como final alternativa sólo el grito sitiado sin remedio. La muerte que sin embargo se niega a toda costa.
La democracia a que nos orilla el Partido Acción Nacional es el cese del ser.
La escatología. El juicio de dios. La metafísica inane que pisa el baile de de Zaratustra.
La democracia sin personas, sin conciencia de sí mismas, a decir de la querida María Zambrano, existe en México.
En México la democracia no existe. Y el Partido Acción Nacional lo sabe y lo usufructa.
En días cuando la sangre nos empapa de manera bestial, cuando la guerra civil se intensifica, el PAN agrega odio como el pirómano a su objeto sublime.
Y es cierto: el PAN, ganará la guerra perdida de antemano. En México ya no existimos personas.
Mejor sería leer a Spinoza y ensoñar que el ser se intensifica.
Habría que releer a Spinoza en estos días cuando nos empapa la sangre. Y a través de una voluntad atenta de entendimiento recordar cómo este país, México, se fracturó gracias a la suciedad con que el Partido Acción Nacional (PAN) nos llevó a la guerra civil latente.
Cómo a través de los mensajes de odio y una mercadotecnia donde la falacia imperó, los mexicanos devenimos en enemigos de un día al otro.
La democracia tiene chancros, se pudre, falla y fenece. Con mi pasaporte en mano me siento alegre al arrojar a la chimenea mi credencial de elector.
La democracia en la carencia de personas es caldo de cultivo de infiernos múltiples. De pesadilla que se hunde en sí misma para dejar como final alternativa sólo el grito sitiado sin remedio. La muerte que sin embargo se niega a toda costa.
La democracia a que nos orilla el Partido Acción Nacional es el cese del ser.
La escatología. El juicio de dios. La metafísica inane que pisa el baile de de Zaratustra.
La democracia sin personas, sin conciencia de sí mismas, a decir de la querida María Zambrano, existe en México.
En México la democracia no existe. Y el Partido Acción Nacional lo sabe y lo usufructa.
En días cuando la sangre nos empapa de manera bestial, cuando la guerra civil se intensifica, el PAN agrega odio como el pirómano a su objeto sublime.
Y es cierto: el PAN, ganará la guerra perdida de antemano. En México ya no existimos personas.
Mejor sería leer a Spinoza y ensoñar que el ser se intensifica.

